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4 febrero, 2020

Mapa epidemiológico del coronavirus

Por Rubén Langlé (Laboratorio SIG, CIESAS Pacífico Sur)

Mi mamá me decía: tápate, hace frío te puede dar un resfriado o, no te asolees porque te vas a agripar.

Hace unos tres o cuatro años se presentaron cuadros virales que presentaban síntomas comunes a las gripas y a los resfriados a los que ya estábamos acostumbrados: fiebre, dolor de cabeza, dolor muscular y de articulaciones, malestar general y, en ocasiones, salpullido; se parecían un poco a las gripas estacionales comunes.

Sin embargo, estas nuevas “gripas” además de asociarse a los cambios estacionales, se debían a la presencia de mosquitos (zancudos). El mosquito es el portador del virus y al picarnos nos los transmite. Estos cuadros virales son más fuertes y tienen diferencias entre sí, por ejemplo, el dengue, dolor de ojos; el zika, conjuntivitis que aparece entre 3 y 12 días después de la picadura; y el chikungunya, con un dolor articular muy fuerte y nauseas.

En el año 2009 hubo un evento epidemiológico que fue asociado a los cerdos, al grado de que comenzaron a llamarla “gripe porcina”. Terminó llamándosele H1N1 y sus síntomas eran parecidos a las gripas comunes: fiebre, tos, comezón de garganta, dolor muscular, dolor de cabeza, escalofríos y fatiga

Hoy, los acuerdos entre instancias de salud a nivel mundial permiten un acercamiento al comportamiento epidemiológico de casi cualquier evento sanitario y es el caso del llamado “coronavirus”, designado como 2019-nCov por la Organización Mundial de la Salud.

El Centro de Ciencia e Ingeniería de Sistemas en la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, está desarrollando, con la participación de otras instituciones, un Sistema de Información Geográfica con datos en tiempo real del comportamiento del 2019-nCov. Vale la pena echar un vistazo, aquí puede verse con detalle.

Oaxaca 30 de enero de 2020.