[ PRESENTACIÓN ]
La investigación arqueológica más reciente confirma que, a
diferencia de la cultura huasteca, de la que hay
evidencias en la cronología de la región central norte de
Veracruz, no existen elementos de presencia totonaca
anteriores a la época de la destrucción del estado de El
Tajín. La evidencia disponible sugiere tanto para la
cultura de El Tajín, como para la precursora del Formativo,
una filiación étnica huasteca Asimismo, la investigación
lingüística dice desconocer el origen y parentesco
ancestrales de la lengua totonaca y sus formas dialectales.
Sin lugar a dudas estas interrogantes hacen más interesante
el estudio de la cultura totonaca en la historia actual
de Veracruz, sobre todo si se considera que sus rasgos
simbolizan, en los imaginarios nacionales e
internacionales, a las culturas precoloniales del Golfo de
México. Sea falso o real, las llamadas caritas sonrientes
y la danza de los voladores son símbolos, en el sentido
común universal, de la cultura totonaca.
La información consultada para el perfiles de los totonacos
de Veracruz ha sido recopilada de instituciones
gubernamentales como INEGI, INI, SEDESOL, e investigaciones antropológicas elaboradas desde 1980.
La experiencia de campo de las personas que apoyaron su
realización contribuyo a identificar problemas actuales
que vive la población, indígena en el la región.
[ UBICACIÓN GEOGRÁFICA ]
Los totonacos contemporáneos habitan en la región natural
llamada por los geógrafos Totonacapan. Hasta hace
unos años, los textos referentes a Veracruz hablaban de dos
regiones naturales habitadas por totonacos:
Papantla y Misantla. Por guardar más semejanzas que
diferencias, los estudios geográficos actuales la integran
en una sola región. En el presente, el Totonacapan abarca
territorios de la Sierra y tierras bajas del norte del
estado de Puebla y del centro norte del estado de Veracruz.
Limita al norte con la cuenca del río Cazones, al
sur con la cuenca del río Misantla y el municipio de
Zacapoaxtla, al noroeste con el municipio de Pantepec, al
oeste con los municipios de Tlacuilotepec y Huauchinango, al
suroeste con el municipio de Zacatlán, todos del
estado de Puebla, y al este con el Golfo de México. Veracruz
se divide en tres zonas: Llanura Costera o tierras
bajas, Sierra de Papantla y Sierra de Misantla.
< mapa | Actual territorio totonaca
El Totonacapan actual muestra un relieve donde predominan
las lomas de baja altitud, menores de 500 metros,
cumbres redondeadas y suaves pendientes. En el sur y el
oeste el territorio se eleva bruscamente hacia la Sierra
Chichimeca o de Chiconquiaco y la Sierra Madre Oriental
respectivamente (Instituto Nacional para la Educación
de los Adultos, INEA, Secretaría de Educación Pública, SEP,
y Gobierno del estado de Veracruz, Geografía
de Veracruz, 1997).
Los investigadores del Instituto Nacional Indigenista (INI)
identifican 11 de los 19 municipios que integran la región
natural del Totonacapan con un 30% y más de población
indígena estimada (PIE), es decir, usando criterios
culturales y no sólo la lengua como lo establecen los
criterios censales.
< mapa | Municipios con 30% y más de población indígena estimada
Los municipios totonacos de Veracruz están comunicados por
la carretera costera que se construyó entre la
llanura o tierras bajas y las faldas de las sierras: hacia
el sur comunica con el puerto de Veracruz y hacia el
norte con el puerto de Tuxpam. Por esta carretera se arriba
a Papantla y Poza Rica, dos de las ciudades
principales de la región y puertas de entrada al Totonacapan
serrano. Algunos caminos de terracería comunican
esta región con la Sierra Norte de Puebla, hacia Teziutlán y
Coetzalan.
Al transitar de sur a norte, poco antes de llegar a
Gutiérrez Zamora y al río Tecolutla, se percibe cómo la Llanura
Costera empieza a convertirse en lomas cubiertas de
naranjales. Un poco más hacia el norte, cerca de Papantla,
los potreros se hacen más frecuentes. Hacia los límites con
la Huasteca Veracruzana, en territorio del municipio
de Poza Rica, se percibe un paisaje urbano industrial creado
por la exploración y explotación petroleras: se trata
de un paisaje caótico y del territorio más densamente
poblado del estado de Veracruz, con cerca de 5 000
habitantes por kilómetro cuadrado. La contaminación ambiental
y las alteraciones ecológicas de esta zona están
entre las más alarmantes del país y del planeta Tierra.
En Papantla se condensa la presencia indígena totonaca,
sobre todo en los alrededores del mercado y en la
zona céntrica de la ciudad. De esta ciudad salen todos los
transportes que movilizan a la población entre el
Totonacapan de la Sierra y la Costa. Espinal es conocida
como la localidad que comunica a la zona serrana.
En Coyutla termina la carretera pavimentada y desde allí se
empieza a subir, por difíciles caminos de terracería,
hasta los municipios de Filomeno Mata, Mecatlán y
Coahuitlán. Otra opción es la de atravesar el río Espinal hacia
Coxquihui, Zozocolco y Chumatlán por el puente de Oriente o
por el nuevo puente de Santa Ana. Todos estas
localidades se encuentran en los límites con el estado de
Puebla y hasta la década de 1980 estuvieron incomunicadas.
Hace pocos años, durante la gestión del gobierno estatal de
1992-1998, se construyeron puentes, se abrieron y
evistieron nuevos y viejos caminos y se pavimentaron algunos
más.
El paisaje está dominado por potreros, manchones de
vegetación y en las zonas más altas, por milpas y
"acahuales" [porciones de tierra en barbecho, con
vegetación secundaria]. A cada momento se observan afluentes
del río que atraviesan la carretera o corren a un lado de
ella. En épocas de lluvia impiden el paso de vehículos. Los
pueblos se pueden observar desde lugares distantes, ya sea
en las cimas de los cerros o en las laderas de la
montaña, muchas de ellas llenas de naranjos y cítricos en
general.
En las principales localidades del Totonacapan, las casas
más antiguas, que aún quedan en pie, fueron
construidas con piedra laja y teja, lo que les da un toque
característico de belleza. Sin embargo, en el presente
el bloque de "tepezil" y la lámina de zinc
desplazaron a los materiales de construcción tradicionales Las viviendas
más humildes se construyen con paredes de "tarro",
formadas de bambú y lodo con techo de lámina de cartón,
el cual sustituye a los techos fabricados con la tradicional
palma real.
HISTORIA
De acuerdo con las fuentes del siglo XVI y la investigación
arqueológica, el Totonacapan se extendía hacia el oeste
hasta el actual estado de Oaxaca y hacia el sur alcanzaba la
cuenca del río Papaloapan; abarcaba desde el río
Cazones, en el norte, hasta el río Antigua, en el sur; del
Golfo de México, en el este, a la Sierra Madre Oriental,
en el oeste; dividido en tres grandes zonas: la del
noroeste, la del sureste y la del cordón Jalacingo Atzalan, que
las comunicaba. Las dos primeras estaban densamente pobladas
y tenían como pueblos principales a Papantla
en el norte y a Xalapa, Cempoala y Colipa en el sur.
El Totonacapan del siglo XVI es definido por algunos autores
como un espacio multiétnico y plurilingüístico, ya que
desde la época precolonial los totonacos compartían
territorios con otros grupos étnicos: nahuas en el sur, oeste y
este; otomíes en el noroeste; tepehuas y teenek en el norte.
La extensión del náhuatl se debió a las frecuentes
migraciones nahuas a este territorio así como al fuerte control
económico, político y militar que la Triple Alianza ejerció
en el Totonacapan desde el siglo XV, que llegó a su fin
con la conquista española. La fuerza de esa dominación se
percibe en la toponimia náhuatl de la región. Los
administradores y los evangelizadores españoles continuaron
usando el náhuatl para facilitar las relaciones
con los indígenas.
Sahagún se refirió a los totonacos del siglo XVI
en los términos siguientes:
Y éstos se dicen ser guastecas. Tienen la cara
larga y las cabezas chatas...Todos, hombres y mujeres, son
blancos, de buenos rostros, bien dispuestos, de
buenas facciones. Su lenguaje muy diferente de otros, aunque
algunos dellos hablan la de otomí, y otros la de
los nahuas o mexicanos, y otros hay que entienden la lengua
guasteca ... (Sahagún, 1989: 666).
Los mexicas habían establecido una guarnición militar en
Nautla para dividir el Totonacapan en dos regiones: la
del norte con capital en Papantla y la del sur con capitales
en Zempoala y Xalapa. Esta división les permitía ejercer
un mejor control económico y político en el Totonacapan. A
la llegada de los españoles ¾ señalan las fuentes
históricas¾ los totonacos se aliaron a los conquistadores
para liberarse del control imperial azteca.
Durante la dominación colonial las epidemias diezmaron a la
población. Los pueblos totonacos que habitaban
en el centro y sur del Totonacapan abandonaron sus antiguos
asentamientos para trasladarse principalmente
a la Sierra Madre Oriental, al lado de nahuas y otomíes. El
sur y parte central del Totonacapan se pobló con
españoles que establecieron ranchos ganaderos y plantaciones
de caña de azúcar, en donde trabajaban esclavos
negros y afromestizos.
Las tierras bajas inundables, es decir, las llanuras
costeras del sur y centro, se despoblaron porque los españoles
y europeos concebían el pantano como un lugar inhabitable,
peligroso e insalubre. Lo mismo sucedió en las tierras
inundables del norte en la Huasteca Veracruzana. Las áreas
serranas se convirtieron entonces en "regiones de
refugio" para toda la población indígena.
En conjunto, la conquista hispano-europea provocó, en las
zonas sur y centro del milenario Totonacapan, una
caída demográfica irreversible y la inauguración de la
ganadería extensiva en tierras mesoamericanas. Estas
extensas llanuras costeras son consideradas por el geógrafo
A. Siemens como zonas que los conquistadores
percibieron como paisajes de vergel, por el uso agrícola
intensivo que desarrollaron las culturas del Golfo de
México en la fase precolonial a lo largo y ancho de las
llanuras costeras y tierras inundables, desde el actual
norte de Veracruz hasta Yucatán.
Durante la segunda mitad del siglo XVIII, la dominación
borbónica, a través de una serie de reformas, se planteó
la recolonización de América: intentaría imponer la
integración de los pueblos indios a la sociedad mestiza por
medio de las opciones ilustradas de la castellanización y el
mestizaje, autorizando los matrimonios mixtos y
otorgando el derecho a la propiedad de la tierra. Esta
recolonización se aplicó de diversas maneras y en zonas
productoras de importancia agravó los conflictos, porque la
Corona impuso, además, la explotación de productos
coloniales que le dejaban grandes ingresos. En el caso de
Veracruz el tabaco, la vainilla, la caña de azúcar y
otros de menor importancia concentraron la actividad
productiva y, entre otros aspectos, propiciaron rebeliones
indígenas en el Totonacapan, lugar tradicional de producción
de vainilla.
En el siglo XIX hubo revueltas similares contra el gobierno
independiente, la más famosa fue la de Mariano Olarte
(1836-1838), que adquirió dimensiones regionales. Durante el
Porfiriato, las tierras comunales se convirtieron en
propiedad privada y los totonacos empezaron a perder el
control de sus recursos naturales. De 1891 a 1896
tomaron las armas para defender su territorialidad, pero
hacia 1910 se había vendido el 31% de las tierras
desamortizadas en la costa totonaca a comerciantes,
terratenientes y a una compañía petrolera. Se inició la
explotación de hidrocarburos y se construyeron una vía
ferroviaria y un oleoducto hacia Tuxpam, lo que implicó
un flujo de mano de obra totonaca hacia los campos
petrolíferos y el inicio de la explotación forestal.
Entre 1910 y 1929 se generalizó la lucha armada en el
Totonacapan. Los generales revolucionarios de la Sierra
se convirtieron en caciques regionales, pero los indígenas
lucharon en contra de ellos y los derrotaron hacia 1934
En 1915 los
totonacos serranos comenzaron a solicitar la restitución de sus tierras, pero
no fue hasta la época
del gobierno de Lázaro Cárdenas cuando recibieron las
primeras respuestas a las innumerables solicitudes. La
tramitación ejidal fue demasiado lenta y el descontento se
generalizó para culminar en el levantamiento gasquista
de 1961. Después de este suceso el reparto agrario tuvo un
ligero repunte.
[ IDENTIDAD Y CULTURA ]
Los totonacos se caracterizan por poseer una cultura propia,
es decir, un conjunto de elementos materiales, de
organización social, de conocimientos simbólicos y reales
que en conjunto forman la tradición cultural. Son
componentes significativos para la cohesión étnica del grupo
los siguientes: lengua, cosmovisión, mitos,
organización religiosa, danzas, indumentaria y la peculiar
relación Hombre-Naturaleza-Cultura.
Existen algunas diferencias entre los totonacos de la Sierra
y los de la Costa, así como entre los de la Sierra Norte
y los de la Sierra Sur. Las identidades totonacas se
desenvuelven en espacios que son compartidos con población
mestiza y otros grupos étnicos. La población mestiza es
minoría en la Sierra, pero mayoría en la Costa.
No hay acuerdo entre los autores sobre el significado del
término totonaco. Algunos consideran que los pueblos del
altiplano central lo usaban para nombrar de manera
despectiva a los otros grupos étnicos, no sólo a los habitantes
del Totonacapan, considerados rústicos o de escasas
capacidades. (Sahagún, 1989; Kelly y Palerm, 1952). Otros
autores afirman que se refiere a los pueblos que habitaban
en tierra caliente o en el trópico húmedo (Krickeberg,
Palacios). Los que opinan que deriva de la lengua totonaca,
consideran que está compuesto por los términos tu’tu o
a’ktu’tu referente al número tres y nacu’,
que significa corazón: tres corazones o tres panales, haciendo alusión a las
tres áreas dialectales del idioma totonaco o a los tres
supuestos antiguos centros rectores del Totonacapan: Tajín,
Zempoala y Castillo de Teayo, versión oficializada que se
divulga como verídica desde la década de 1950. Gracias a
esta difusión oficial, los totonacos de Papantla aceptan
actualmente este último significado. Lo más exacto sería:
totonaco es el habitante del Totonacapan.
En los años cincuenta, los investigadores suponían que las
lenguas totonaca, tepehua, mixe, zoque y popoluca
constituían la rama totozoque de la familia de las lenguas
mayenses. La otra rama era la mayense, en la cual se
integraba la lengua de los teenek o huastecos. La
investigación más reciente informa que no hay tal afinidad entre
estas lenguas, sólo se trata de préstamos lingüísticos por
la convivencia histórica y cultural milenarias. La vecindad
tan cercana de los totonacos con los teenek o huastecos, con
los nahuas y con los ñahnú u otomíes permite que
compartan elementos culturales y lingüísticos (García Ramos,
s.f.).
La información censal de 1995 registró 214 192 hablantes de
totonaco a nivel nacional, 6 316 más que en 1990.
Por ocupante de vivienda con jefe o cónyuge que habla lengua
totonaca se registró a 354 081 personas. En el
estado de Veracruz vive el 54% de ese total y en Puebla el
42; el restante 4% reside en otros lugares del país,
principalmente en la ciudad de México.
[ DEMOGRAFÍA ]
[ Datos demográficos principales del pueblo totonaco* en México y
Veracruz, 1995 ]
|
|
México |
Veracruz |
|
|
|
|
|
Población totonaca |
354 081 |
191 204 |
|
|
|
|
|
Población total |
91 120 433 |
6 737 324 |
|
|
|
|
Fuente: Instituto Nacional de Estadística, Geografía e
Informática (INEGI), Conteo de Población y Vivienda 1995.
*Población totonaca estimada con base en el número de
ocupantes de vivienda con jefe o cónyuge que habla
lengua totonaca.
Coahuitlán, Coxquihui, Coyutla, Chumatlán,
Filomeno Mata, Mecatlán, Zozocolco, Papantla y Espinal, los cuales
cuentan con más del 30% de población hablante de
lengua indígena respecto a su población total, a excepción
de Papantla, que sólo tiene el 23% y 28%, tomando
en cuenta la población de 0 a 4 años en vivienda cuyo jefe
habla totonaco, pero Papantla concentra casi la
tercera parte del 82% de hablantes de la entidad.
Fuente. INEGI, Conteo de Población y Vivienda
1995.
Los municipios con más de 30% de hablantes de totonaco se encuentran en la Sierra, en donde por mucho
tiempo, hasta los años ochenta, sólo mantenían comunicación con la Costa y las ciudades de la región por
caminos de herradura. Los centros económicos rectores son fundamentalmente Huauchinango, Zacatlán y
Zacapoaxtla, en Puebla, y la ciudad de Papantla, en Veracruz, cabecera del municipio del mismo nombre que
transita de comunidad rural tradicional a una urbe o ciudad cuasi indígena.
[ MIGRACIÓN ]
En general, la población indígena del Totonacapan se
moviliza de la Sierra a la Costa, sobre todo a las ciudades
de Poza Rica, Papantla, Tuxpam y Martínez de la Torre, para
realizar trabajos asalariados, tanto agrícolas y
pecuarios como industriales.
Hoy en día se observan migraciones temporales y permanentes.
Las primeras son de corto, mediano y largo plazo.
Los lugares de mayor atracción, por orden de importancia,
son: el Distrito Federal y Valle de México, las ciudades
de Puebla, Toluca, Papantla, Tuxpam, Coatzacoalcos y los
estados de México, Quintana Roo, Campeche,
Tlaxcala y Tamaulipas.
Las causas actuales de la migración son:
> Desempleo y crisis del petróleo.
> Falta de tierras para generaciones jóvenes.
> Fenómenos climáticos (sequías y huracanes).
> Degradación de los suelos por el uso de productos
agroquímicos.
> Tiempos muertos en el ciclo agrícola de temporal.
> Baja en los precios del café convencional, el tabaco y
la naranja.
> Suspensión de programas y desaparición de instituciones
gubernamentales de apoyo a la producción agrícola y
a la comercialización de productos agropecuarios.
La situación más frecuente es que uno o dos miembros de cada
familia se encuentren trabajando fuera de sus
localidades. Entre las ocupaciones desempeñadas por los
emigrantes están la de vendedores ambulantes,
empleadas domésticas, soldados, policías, albañiles,
obreros, cortadores de cítricos y de café. Para la migración
a centros urbanos se usan las redes de relaciones que se han
desarrollado de tiempo atrás. Cuando alguien
decide abandonar su pueblo se dirige de preferencia a
lugares donde tiene parientes o conocidos de la comunidad.
Éstos lo inician en su nueva vida y le ayudan a conseguir
empleo (Trabajo de campo, agosto de 1999; Garma, 1993).
Los totonacos son uno de los grupos étnicos con menor número
de emigrantes; sin embargo, los pueblos de la
Sierra están catalogados en la categoría migratoria de
expulsión, como los municipios de Coahuitlán, Coyutla,
Espinal y Mecatlán. De fuerte expulsión son Coxquihui,
Chumatlán, Papantla y Zozocolco, con la excepción de
Filomeno Mata, que presenta categoría de equilibrio. Pero se
trata, al parecer, de expulsión temporal. De acuerdo
con el Censo General de Población y Vivienda de 1990,
de los 89 136 habitantes de la zona serrana originarios del
estado, sólo el 2.5% vivía fuera de la entidad y de los 70
087 residentes, el 5.5% eran inmigrantes. Es decir, el
porcentaje de los inmigrantes es mayor que el de los
emigrantes.
En la Costa, el 2.4% de los 448 530 habitantes nacidos en el
estado reside en otra entidad federativa y el 11%
de los 432 974 residentes son originarios de otros estados,
o sea, el porcentaje de inmigrantes es mayor que el
de emigrantes. En 1990 la zona petrolera de la costa
presentó una disminución de su población.
[ ETNOECOLOGIA ]
La región donde habitan los totonacos se divide en dos grandes unidades geomorfológicas: la Sierra Madre Oriental,
al occidente, y la planicie costera del Golfo de México, al
oriente. El relieve ha sido dividido en seis grandes grupos:
|
Macizos montañosos |
1000- 28000M |
suelos litosoles superficiales |
|
Vertientes a lo largo de los ríos profundos y en las pendientes |
planicie central |
suelos delgados del tipo litosol |
|
Colinas de arenisca |
planicie central |
suelos litosoles o rendsinas |
|
Planicies aluviales, asociadas al curso de los ríos (vegas de
río) |
planicies centrales y orientales |
suelos areno- limososy suelos arcillo- limosos |
|
Planicie litoral |
tierras bajas del golfo de México |
suelos vertisoles, suelos gleysoles calcáricos y suelos regosoles
calcáreos |
|
Mesetas basálticas |
en el oriente |
coladas de lava, con suelos andosoles y vertisoles |
Fuente: Ortiz Espejel, La cultura asediada: Espacio e
historia en el Trópico Veracruzano (El caso del Totonacapan), 1995.
En la Costa predominan los suelos de "acahual"
[tierra en barbecho, con vegetación secundaria], arcillosos
plásticos y adhesivos de color negro, que se agrietan
bastante en época de sequía. Son suelos fértiles, ricos en
potasio, magnesio y calcio, con deficiencias en nitrógeno y
fósforo. Los suelos de resinas son producto de la roca
madre, que es de tipo calizo, por lo que contiene carbonato
de calcio y materias orgánicas, base para el desarrollo
agrícola (Ortiz Espejel, 1995).
[ DESARROLLO SOCIAL ]
El desarrollo social en las comunidades rurales indígenas es
medido a partir del acceso que éstas tienen a los
servicios que el gobierno otorga para la satisfacción de sus
necesidades básicas y a partir de los ingresos familiares.
El Consejo Nacional de Población (CONAPO) ubica a la
generalidad de los municipios con mayoría de población
indígena en la categoría de marginación alta y muy alta, lo
que implica que no reciben los suficientes servicios
básicos en la vivienda, infraestructura urbana, educación,
salud, comunicación y transporte y comercio, así como
tampoco ingresos adecuados.
En la Sierra de Papantla todos los municipios están
clasificados en la categoría de marginación muy alta, sólo
Espinal, ubicado en la frontera entre la Sierra y la Llanura
Costera, presenta un grado de marginación alta.
Los criterios para determinar el grado de marginación y
pobreza de los indígenas totonacos son dictados por las
instituciones de gobierno, con una perspectiva de que el
menos marginado es el que posee más elementos de la
vida moderna, urbana: televisor, drenaje [sistema de
eliminación de aguas residuales], agua potable, electricidad,
clínica y hospitales, escuelas de varios niveles de enseñanza,
vivienda con piso y techo de cemento, etcétera.
Sin embargo, las comunidades indígenas poseen elementos
culturales que no son tomados en cuenta para medir
su grado de marginación desde su propio punto de vista.
< mapa | Municipios con 30% y más de población indígena estimada
[ ECONOMIA ]
En 1826 el gobierno estatal ordenó la transformación de la
tierra comunal en propiedad privada, pero los pueblos
totonacos resistieron hasta 1870, cuando la nueva oligarquía
ilustrada y liberal logró la desaparición de la
propiedad comunal con el apoyo de los topógrafos militares.
En aquel año se deslindaron las tierras y se
convirtieron en condueñazgos (forma de integración de varios
propietarios), para ser fraccionadas en parcelas
individuales en 1894. Durante este proceso se consolidaron
los rancheros mestizos y se desarrolló el trabajo
asalariado. La tierra quedó en posesión de pocas familias
que acapararon el territorio despojado a las comunidades
totonacas.
La concepción totonaca no desarrolló la noción de propiedad privada de la tierra, ya que los hombres no pueden
ser dueños de la tierra, pues pertenece a
Quihuikolo, el Dueño del Monte, a quien todavía hoy hay que pedir
permiso o perdón mediante rituales, para sembrar,
para tirar un árbol, para cazar y pescar o para construir una
casa. El término para designar a la tierra
comunal en Chumatlán era xtillat xlakatciquit, el nuevo término de
propiedad privada encontró una traducción en el
totonaco, xmalana, que se refiere al Dueño de la Tierra, que ahora
se usa para designar al propietario, ya sea
totonaco o mestizo. Esto vino a trastocar la concepción comunal
tradicional.
Con el Reparto Agrario, a partir de 1930, los ejidos
recuperaron una parte importante de la tierra perdida, que
estaba en manos de pocas familias, lo cual permitió a muchos
indígenas acceder a una parcela de entre 4 y 8
hectáreas (Ha). Las haciendas fueron afectadas y el
latifundismo disminuyó, aunque para 1987 todavía existían
predios de más de 20 Ha (Blanco, 1996).
Para la década de 1980 los ejidatarios tenían un promedio 6
Ha y los propietarios un promedio de 4.5 Ha. Si se
toma en cuenta que los ejidatarios y los propietarios
comparten y dividen la tierra con sus hijos, tanto el ejido
como la propiedad se pulverizan y las parcelas no rebasan
las 2 hectáreas. Esto implica expulsión de fuerza de
trabajo y presiones de los acaparadores de tierra.
Durante los años noventa, en los municipios de Coyutla,
Zozocolco y Coahuitlan la propiedad privada superaba a
los ejidos, caso contrario de Coxquihui, Chumatlán y
Espinal, donde la superficie ejidal supera a la privada por un
margen pequeño. Casos diferentes son Mecatlán y Filomeno
Mata, donde sólo existe propiedad privada. En total,
en la Sierra el porcentaje de propiedad privada (58%) es
mayor que el ejidal (42%).
[ Tenencia de la tierra en la Sierra de Papantla (Ha), Veracruz, 1995
]
|
Municipio |
Propiedad o dotación |
Propiedad ejidal |
Propiedad privada |
|
Coahuitlán |
5 573 |
1 609 |
4 152 |
|
Coxquihui |
8 649 |
5 891 |
5 321 |
|
Coyutla |
22 617 |
11 551 |
12 134 |
|
Chumatlán |
1 642 |
939.00 |
877.00 |
|
Espinal |
19 342 |
11 656 |
8 642 |
|
F. Mata |
3 888 |
|
3 917 |
|
Mecatlán |
3 278 |
|
3 323 |
|
Zozocolco |
5 696 |
284.00 |
5 489 |
|
Total |
70 685 |
31 930 |
43 855 |
Fuente: Instituto Nacional de Estadística, Geografía e
Informática (INEGI), Anuario estadístico del estado de Veracruz, 1997.
El uso del suelo cambia de acuerdo con las transformaciones
de la organización económica regional. Así, en la
década de 1940 se notó una brusca disminución de la
superficie de los bosques y un crecimiento sin medida del
espacio dedicado a la ganadería, de tal manera que
actualmente ésta ocupa casi el 75% del suelo totonaco. El
área dedicada a los cultivos no ha disminuido, pero su
crecimiento es poco importante en relación con los pastos.
Sin embargo, para la década de 1970 comenzó un proceso de
disminución que ha provocado un déficit alimentario
en la región totonaca (Ortiz Espejel, 1995).
< gráfica | Uso del suelo en los municipios con 30% y más de población
indígena estimada en el
Totonacapan
Este proceso se puede analizar a nivel de zonas. En la
Sierra de Papantla, región donde se concentran los
municipios con más del 30% de población totonaca, el proceso
de conversión de áreas para la producción
ganadera, aunque también ha sido brusco, se combina de
manera más armónica con la superficie dedicada a la
agricultura. No obstante, los bosques han disminuido
gravemente. Así, mientras el 53% de la superficie total
está ocupada por pastos y el 45%, por cultivos, los bosques
han sido reducidos a sólo el 6 por ciento.
En Coyutla y Coahuitlán se presenta el proceso de conversión
de áreas para la producción ganadera más
importante de esta zona, con 61% y 68% de superficie de
pastos respectivamente. Coxquihui, Chumatlán, Espinal
y Zozocolco tienen una superficie mitad ganadera y mitad
agrícola, mientras que Filomeno Mata y Mecatlán
dedican más espacio a la agricultura, 82% y 68%
respectivamente. Sin embargo todos han perdido su área de
bosques ( INEGI, 1997).
[ MOVIMIENTOS POLÍTICOS Y ORGANIZACIONES INDÍGENAS ]
En el Totonacapan, los movimientos políticos se han sucedido
de manera ininterrumpida desde el siglo XVIII hasta
nuestros días. Después de la Revolución Mexicana se formaron
grupos armados llamados "villistas", que se aliaron
con los indígenas para quitarles tierra a los mestizos. Sin
embargo, durante el gobierno de Ávila Camacho, los
mestizos se armaron para recuperarlas; surgieron nuevos
cacicazgos mestizos hacia la década de 1950, a los
que se enfrentaron más tarde, en los años setenta, las
organizaciones indígenas como la CIDAC y la UCI (Unión
Campesina Independiente). En 1961 los municipios totonacos
se unieron al movimiento armado encabezado por el
Gral. Celestino Gazca en contra del gobierno federal, por
las mismas causas agrarias. Después de estos
movimientos hubo algunos logros en cuanto a los procesos de
legalización de las tierras (Blanco, 1996).
Luego, los totonacos han formado cooperativas y
organizaciones que se disputan el poder municipal con los
caciques mestizos. Las organizaciones regionales y locales
van desde los grupos afines al Partido Revolucionario
Institucional (PRI), como el de Antorcha Campesina, con
presencia en el municipio de Filomeno Mata, pasando
por las agrupaciones productivas apoyadas por los Fondos
Regionales del Instituto Nacional Indigenista (INI, las
organizaciones sociales, ecológicas y de derechos humanos
independientes fomentadas por la Iglesia y las
organizaciones no gubernamentales (ONGs) externas, hasta las
organizaciones culturales, apoyadas por el
Instituto Veracruzano de la Cultura (IVEC) y el INI
(Investigación realizada para este perfil, agosto de 1999).
Existe también una fuerte presencia de tres partidos
políticos, los cuales, durante los últimos años, se han
alternado en los gobiernos municipales. El PRI gobierna en
Filomeno Mata, Coyutla y Progreso de Zaragoza; el
Partido de la Revolución Democrática (PRD), en Coxquihui,
Mecatlán, Espinal y Papantla; el Partido Acción
Nacional (PAN), en Zozocolco y Chumatlán. No hay grandes
diferencias en las formas de gobernar, administrar
e impartir justicia (Información de la investigación realizada
para este perfil, agosto de 1999).