[ Regiones indígenas ]

Quintana Roo tiene ocho municipios y, para fines analíticos, el Instituto Nacional Indigenista (INI) ha utilizado una regionalización de su territorio, basada en criterios socioecológicos, que considera tres áreas. La región norte, que comprende los municipios de Cozumel, Isla Mujeres, Benito Juárez, Lázaro Cárdenas y el nuevo municipio de Solidaridad. La región centro, que incluye los municipios de Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos y la región sur, con el municipio de Othón P. Blanco, en donde se sitúa la capital de la entidad, la ciudad de Chetumal. Por sus características étnicas, el municipio de Lázaro Cárdenas es considerado en este perfil dentro de la región maya, ya que comparte una población mayoritariamente adscrita a ese grupo étnico.

Con la información demográfica obtenida por el INI se identificaron tres regiones, que representan diferentes contextos de presencia indígena en Quintana Roo y que pueden denominarse: la región de desarrollo turístico y urbano, que abarca la costa norte; la región maya, ubicada en el límite con el estado de Yucatán y la parte central de Quintana Roo, y la región de colonización, que se restringe al municipio de Othón P. Blanco.
 

Región de desarrollo turístico y urbano

En ésta se encuentra una importante población de origen indígena (66 784 hablantes de lenguas indoamericanas mayores de 5 años en 1995), que representa el 16.79 del total de la población regional, considerada en 397 578 habitantes. El crecimiento de la población de esta zona es muy elevado, ya que sus índices llegaron al 7.39 por ciento anual entre 1980 y 1990. En este mismo período el crecimiento de la migración indígena se ubicó en el orden del 6.96 por ciento anual.

Hay que destacar una importante característica compartida por los tres municipios que comprenden esta región desde el punto de vista de su población indígena: el desarrollo de centros turísticos de las últimas dos décadas, como son la ciudad de Cancún, Isla Mujeres, y el corredor de servicios turísticos Cancún-Tulum. En esta región la mayor parte de la población indígena esta formada por inmigrantes. Por esta razón, el municipio de Benito Juárez, en donde se encuentra la ciudad de Cancún, tenía ya en 1995 el mayor monto absoluto de población indígena de la entidad.

Los municipios de Cozumel y Solidaridad (Playa del Carmen) son, asimismo, importantes centros de recepción de inmigrantes indígenas, por lo que en ese año los hablantes de lenguas nativas de los dos municipios sumaban 18 172 personas, lo que representaba un 23.55 por ciento del total de su población. No obstante, hay que apuntar que la isla de Cozumel y poblados como Tulum también tienen población indígena originaria de la etnia maya. Para el municipio de Benito Juárez se debe destacar la presencia de una variedad de lenguas indígenas aparte de las mayances, entre las que sobresalen el zapoteco y el náhuatl.

La población maya que emigró a las ciudades y a la zona turística de Quintana Roo es predominantemente bilingüe. Un estudio realizado en la ciudad de Chetumal demuestra que la pérdida del uso de la lengua indígena por parte de los emigrantes de la zona maya a las ciudades es un proceso que requiere al menos tres generaciones. Asimismo, señala que existen espacios sociales en las ciudades en los que la población indígena emplea de manera preferente la lengua nativa, como son los mercados y las colonias (los barrios). El problema de la pérdida del uso de la lengua indígena es más frecuente entre los hijos de los emigrantes que viven la etapa de socialización —entre 1 y 11 años— en el lugar de destino y es menor entre los emigrantes temporales, cuyas familias por lo regular permanecen en sus lugares de origen.

La pérdida del uso de la lengua indígena está asociada a la escolaridad y a la expectativa de un trabajo asalariado que proporcione buenos ingresos. Los emigrantes indígenas en las ciudades tienden a considerar que la educación de los hijos hasta niveles técnicos y universitarios es un mecanismo viable de movilidad social ascendente. Y estas expectativas inducen al desarraigo de las costumbres tradicionales, tanto del uso de la lengua como de otros aspectos evidentes de la cultura, como son la vestimenta y la vivienda. De todas maneras, la mayoría de los emigrantes mantienen sus redes familiares en las comunidades de origen e incluso acuden a las festividades tradicionales.
 

Región maya

En esta región está la mayor concentración y densidad de población indígena, principalmente hablantes de maya peninsular, con 65 101 habitantes que, según los datos de 1995, significan el 62.65 por ciento del total regional (103 912 personas). Este indicador es representativo de una sólida identidad de las comunidades mayas y de la permanencia de la cultura nativa, aunque desde 1990 es perceptible la disminución de la población maya.

En el municipio Lázaro Cárdenas se encuentran los antiguos pueblos de Kantunilkín y Nuevo Xcan, por lo que su población indígena tiene raíces por lo menos desde la época colonial. Este municipio registraba en 1995 un total de 9 819 hablantes de lengua indígena, 53.63 por ciento del total municipal, con un 8.5 por ciento de monolingües. Por su parte, el municipio Felipe Carrillo Puerto está formado por antiguos pueblos mayas, como Tihosuco y Tepich, en la delimitación con el estado de Yucatán y por los asentamientos que se formaron durante la Guerra de Castas (1847-1901), que tienen por centro la actual ciudad de Felipe Carrillo Puerto, antigua capital y santuario de los rebeldes mayas. En 1995 se consideró que había 37 212 habitantes indígenas, lo que significaba el 66.44 por ciento del total de su población municipal y los de José María Morelos sumaron 18 070, un 61.03 por ciento de la población del municipio. En los últimos años ha disminuido la proporción de indígenas de esta región respecto de los no indígenas, como resultado de los flujos migratorios.

En esta zona la tenencia de la tierra —ejidal parcelada o de uso común— no implica diferenciación en la estratificación social de las comunidades. Sin embargo, en la producción se advierten diferencias que implican niveles de estratificación económica. El tamaño de la milpa y la variedad de sus cultivos asociados, así como la cría de cerdos y de aves y el cultivo de hortalizas en el solar proveen de volúmenes diferenciados entre las unidades domésticas, e incluso se generan excedentes comercializables. Al mismo tiempo, la elaboración de artesanías, especialmente huipiles (vestidos de mujeres), hamacas, cestería y artículos de madera proporcionan algunos ingresos a las familias. El trabajo asalariado de los emigrantes temporales también genera recursos monetarios que permiten un mejor nivel de consumo y de servicios a un sector de las familias mayas.

Las labores de la mujer se concentran en la cría de los animales domésticos, en las artesanías, en el cultivo de hortalizas y en la participación en la corriente migratoria hacia la región de desarrollo turístico. La migración implica modificaciones en la estructura del trabajo familiar en la zona maya. En muchos casos se tiende a realizar una milpa de menor tamaño e, incluso, los emigrantes contratan trabajo asalariado por días para realizarla, y se requiere una mayor asignación del trabajo de las mujeres ya sea en la unidad doméstica o en los servicios turísticos.
 

Región de colonización

La región sur o de colonización tiene la menor población de habla indígena del estado, 25 885 habitantes, que representan el 12.81 por ciento de la población total del municipio de Othón P. Blanco. La proporción de los habitantes de habla indígena también ha decrecido, ya que en 1980 significaba el 20.07 por ciento. Los hablantes de lengua indígena de esta región están distribuidos en la ciudad de Bacalar, en asentamientos menores de pobladores que salieron de la zona indígena del centro y en la propia ciudad de Chetumal. A lo largo de la frontera con Belice, en las márgenes del río Hondo, se han desarrollado varios asentamientos de indígenas mayas junto a poblados de colonos, pero la mayoría de los pobladores de esta región son inmigrantes de habla española de la península de Yucatán y de otras entidades de México.

La población maya de Quintana Roo se distribuye por lo general en localidades rurales de menor tamaño. De acuerdo con datos del INI-INEGI de 1990, el 91.15 por ciento de los habitantes mayores de 5 años de 256 localidades, que tenían en conjunto una población total de 57 840 personas, se consideraban indígenas. La tendencia en estas localidades es a la dispersión, con un número de habitantes que no rebasan las 500 personas. En 73 poblados que tenían, en el año citado, 39 480 habitantes con la misma característica de edad, el 54.59 por ciento era hablante de lengua indígena, mientras que en 109 localidades que concentraban la mayoría de la población del estado (375 085 habitantes), sólo el 17.97 por ciento era considerado indígena. Estas últimas incluyen a ciudades como Cancún, Playa del Carmen y Chetumal, al igual que a los centros de población de colonos que se ubican en la frontera con Belice y en general en el municipio de Othón P. Blanco. En las localidades de tamaño pequeño y de mayor presencia indígena habitaba la mayor parte de la población monolingüe: 9 926 de un total de 11 114, que tendían a concentrarse en los municipios de Carrillo Puerto, Lázaro Cárdenas y Morelos.
 

[ Ambiente y recursos naturales ]

Los datos del uso del suelo del estado de Quintana Roo señalan que la mayor área, el 63.22 por ciento, está cubierta por selvas bajas a medianas, el 6.53 por manglares y el 5.30 por ciento con tierras propias para la agricultura comercial y ganadería. El resto, el 24.93 por ciento, son selvas perturbadas por la explotación forestal y agrícola. La población indígena que está marginada de los beneficios que acarrea el desarrollo turístico en playas y sitios arqueológicos, ha conjugado la agricultura tradicional con la explotación forestal como actividades principales. Este fenómeno, sin embargo, ha tenido repercusiones negativas en la conservación de los recursos naturales. La ganadería es una actividad incipiente y los cultivos comerciales, como la caña de azúcar, involucran básicamente a la población no indígena.

El sistema de milpa empleado por los indígenas, especialmente en la zona maya, implica un importante bagaje de conocimiento del entorno ecológico, del manejo de las plantas y del ciclo de lluvias, así como del descanso de los montes para mantener niveles aceptables de productividad. Asimismo, se practica la recolección y la caza, y se emplean materiales del entorno para diversos fines, como la construcción de viviendas y el cubrir las necesidades energéticas.

Las actividades forestales han tenido un efecto depredador en la selva. La superficie forestal del estado está considerada en 3 200 000 hectáreas, de un total de 5 048 300 que cubre su territorio; de las que se han especificado 487 829 hectáreas como áreas forestales permanentes, que son explotadas por varias sociedades de productores: Sociedad de Productores Forestales Ejidales de Quintana Roo, la Organización de Ejidos Productores Forestales de la Zona Maya S.C. (OEPF), la Sociedad de Pueblos Indígenas Forestales de Quintana Roo Tumben Cuxtal S.C., la Organización de Ejidos Productores Forestales de Quintana Roo Chaktemal S.C. y los Ejidos forestales de la zona norte del estado.

En la zona de alta densidad la OEFP agrupaba, en 1993, a 18 ejidos con 2 791 ejidatarios, que explotaban una superficie de 385 530 hectáreas. Esta organización ha recibido apoyos para el manejo de la selva de diversas instancias gubernamentales. Por lo regular, la extensión de selva que cada sociedad explota rebasa de manera significativa las cantidades que pueden permitir un manejo sustentable de la misma. Con base en el Acuerdo México-Alemania del año de 1978, aún vigente, un grupo de especialistas alemanes ha estado cooperando con el desarrollo de programas específicos, al otorgar asesoría técnica a los ejidos forestales de la entidad.

En Quintana Roo se halla la Reserva de la Biosfera Sian Ka´an, con una extensión de 528 147 hectáreas de selvas medianas y bajas, manglares, sabanas y duna costera, incluyendo 120 000 marinas. En ella se encuentran sitios arqueológicos y algunas comunidades dedicadas a la pesca. Está ubicada en la costa de los municipios de Felipe Carrillo Puerto y Solidaridad. Se trata de una zona escasamente poblada que, sin embargo, enfrenta algunas amenazas, como son: la pesca comercial y deportiva, el incremento del turismo, la irregularidad en la tenencia de la tierra y los incendios forestales. Parte de la problemática social es la derivada de la falta de definición de los límites ejidales y de los terrenos nacionales.

Asimismo, existe el Parque Nacional Tulum, en donde se ubica el sitio arqueológico del mismo nombre, con una pequeña extensión de 664 hectáreas. Otras zonas protegidas que tienen especial interés son: Reserva ecológica Arrecifes de Cozumel, Reserva ecológica Marina del municipio de Cozumel, contigua a la reserva de Sian Ka´an y al parque de Tulum, y parte de la reserva de la biosfera de Calakmul, que actualmente se encuentra en disputa con el estado de Campeche.
 

[ Economía indígena ]

La economía de la población indígena que habita en la región maya está basada en la explotación de la milpa tradicional con el sistema de tumba, roza y quema. La milpa genera el maíz, base de su alimentación, a la par de otros productos complementarios, como el frijol, el chile (ají) y la calabaza. Asimismo, es importante la economía de traspatio en el solar doméstico, consistente en la cría de cerdos y aves de corral, junto con el cultivo de diversas hortalizas y plantas frutales. El destino de esta producción es fundamentalmente el consumo familiar. En la región maya también son significativas la ganadería en pequeña escala, y la artesanía, ya que algunas comunidades producen bordados y artículos artesanales de madera. La producción en estos casos se destina al mercado.

Una de las actividades que proporciona ingresos monetarios a los habitantes de la zona maya es la apicultura. En esta región se concentran más de la mitad de los 4 000 apicultores de la entidad, que pertenecen a 75 ejidos y están organizados en la Asociación Rural de Interés Colectivo Javier Rojo Gómez, la cual cuenta con plantas captadoras de miel y cera en Nuevo Xcan, Dzuiché, Carrillo Puerto y Chetumal. Esta asociación maneja el 60 por ciento de la producción apícola; el resto se entrega a plantas particulares e intermediarios. Destaca también, entre las actividades económicas, la explotación forestal, de maderas duras y preciosas (especialmente cedro y caoba), que tiene un fuerte impacto en la ecología.

En apoyo a la economía de las comunidades indígenas, el INI creó desde 1990 tres Fondos Regionales de Solidaridad que otorgan financiamiento para proyectos productivos en Nuevo Xcan (Lázaro Cárdenas), José María Morelos y Carrillo Puerto. Esos proyectos abarcan actividades hortícolas, de ovinocultura, artesanales y de apicultura, en especial la producción de miel orgánica.

La población indígena que habita en los centros urbanos, en contraste, depende para su subsistencia del trabajo asalariado y del empleo por cuenta propia. Debido a las características de baja escolaridad y falta de capacitación laboral, la mayor parte de los inmigrantes indígenas trabajan como peones y jornaleros en la industria de la construcción, en el comercio en pequeña escala y en el servicio doméstico. Quienes logran insertarse en el sector formal de la economía como asalariados ocupan las categorías más bajas de empleo y salario.

[ Tenencia de la tierra ]


Para 1995 el estado de Quintana Roo contaba con un total de 267 ejidos y comunidades agrarias que cubrían en su conjunto 2 792 974 hectáreas con 29 796 ejidatarios, de los cuales 21 768 tenían parcela individual. De estos ejidos y comunidades 167 pueden considerarse indígenas, con una superficie de 1 592 688 hectáreas, para un total de 16 731 ejidatarios indígenas. 

La mayor parte de estos ejidos indígenas están concentrados en la que se ha denominado región maya, donde existen 113 centros ejidales con 11 508 ejidatarios. La tenencia de la tierra en esta área refleja la importancia del sistema ejidal, ya que el 60.6 por ciento de la misma está regida por este tipo de tenencia, mientras que la particular alcanza apenas un 2.1, los fundos legales un 1.1 y el 36.2 por ciento corresponde a tierras nacionales.



En la región de desarrollo turístico y urbano la población tiende a la concentración en centros urbanos que demandan servicios públicos y vivienda. Destacan en este sentido Cancún y Playa del Carmen, en donde se identifican conflictos por la propiedad del suelo urbano, pero también existen importantes concentraciones de emigrantes en Cozumel, Isla Mujeres y Tulum. Por el contrario, en la zona maya la población tiende a la dispersión en asentamientos pequeños, que tienen por centros de abastecimiento y de autoridad a Kantunilkin, Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos. En especial en el municipio de Carrillo Puerto el patrón de asentamientos de las comunidades mayas tiende a la dispersión para el manejo de los recursos naturales asociados a la milpa tradicional. El sur, la región de colonización, tiene comunidades de inmigrantes a lo largo de la ribera del río Hondo y en la carretera que conduce desde Chetumal hasta Chunhuhub.

En esta última región la tenencia de la tierra también exhibe un carácter ejidal predominante y se registra la creación de nuevos ejidos, pero los campesinos son casi siempre colonos no indígenas. La importancia del ejido es notablemente menor en la región de desarrollo turístico, donde los ejidos corresponden a antiguos asentamientos indígenas. El Banco de Crédito Rural (BANRURAL) y el INI otorgan créditos y financiamientos para proyectos productivos.


[ Número y superficie de ejidos y comunidades agrarias, según parcelas y número de ejidatarios o
comuneros, por municipio con 30% o más de población indígena ]
 
Municipio
Ejidos y comunidades
Total de hectáreas
Hectáreas parceladas
Hectáreas no  parceladas
Total de ejidatarios
Ejidatarios con parcela individual
Quintana Roo
267
2 792 974
645 600
2 147 373
29 796
21 768
Región de desarrollo turístico y urbano
Cozumel
18
145 068
15 347
129 721
1 374
1 081
Región maya
F. Carrillo 
Puerto 
55
829 220
157 431
671 789
7 207
6 261
José María Morelos
62
353 370
32 458
320 912
4 656
3 311
Lázaro Cárdenas
32
265 010
35 010
230 000
3 494
1 124
Total
167
1 592 668
240 246
1 352 422
16 731
11 777
Fuente: Quintana Roo. Resultados definitivos, tabulados básicos, INEGI, 1996.


En 1990 la población económicamente activa (PEA) de Quintana Roo ascendía a 165 145 habitantes (52.38 por ciento) frente a una población económicamente inactiva (PEI) de 150 141 (47.62 por ciento) y esta proporción se ha mantenido constante. Sin embargo, en las localidades de alta presencia indígena la proporción es diferente, pues la PEA significa sólo el 44.62, en tanto que en las de baja presencia indígena es superior, con 54.15 por ciento. Estos índices responden a la migración laboral de hombres de los poblados de menor tamaño, situados en los municipios indígenas, hacia los centros turísticos. En la región de desarrollo turístico la dinámica de la PEA ha dependido de manera fundamental de los ritmos de la construcción y de la ocupación hotelera, que tienen variaciones anuales (inversiones, meses de alta afluencia turística), lo que repercute en la ocupación efectiva de los emigrantes.

La distribución de la ocupación por sectores de actividad muestra un predominio del sector primario en las poblaciones de mayor presencia indígena y un dominio del terciario en las localidades de menor presencia indígena. Así, en 1990 el 78.56 por ciento de los habitantes ocupados (18 227) en las primeras comunidades se dedicaba a la agricultura tradicional, a la explotación forestal y a otras actividades primarias, como la pesca. Sólo un 6.65 por ciento laboraba en el sector secundario y un 10.62 por ciento en el terciario (administración pública de los municipios indígenas y servicios públicos y privados en la ciudad de Felipe Carrillo Puerto).

En las localidades de densidad indígena media el 33.10 por ciento de un total de 14 326 ocupados se ubicaba en el sector primario, el 20.96 en el secundario (construcción e industrias pequeñas y medianas de procesamiento de la madera y otras), y el 41.48 por ciento en el terciario, en la administración pública y en menor medida en los servicios turísticos.

En cambio, en las localidades de menor presencia indígena, que sumaban una población ocupada de 130 358 personas, el índice de ocupación en el sector primario es muy reducido (9.76 por ciento); en el secundario se ubica en el 16.20 por ciento, de manera principal en la construcción, y en el terciario es del 67.53 por ciento. Este último dato es muy ilustrativo del crecimiento de las actividades turísticas y de la absorción en esta actividad de la mano de obra del estado y de los inmigrantes.


La marginación y el atraso económico continúan siendo característicos de la zona maya de Quintana Roo. Según algunas cifras, alrededor del 93 por ciento de los habitantes de esta zona percibe menos del equivalente a dos salarios mínimos. Otros indicadores son la carencia de servicios de agua potable y de energía eléctrica, así como las condiciones de hacinamiento e insalubridad en las viviendas. Asimismo, los índices de analfabetismo son superiores en las localidades que tienen mayor presencia indígena. 


Es importante destacar que, en 1990, en las localidades con alta presencia indígena, el 22.70 por ciento de sus habitantes entre 6 y 14 años no asistía a la escuela, en tanto que en las de media presencia indígena este índice fue del 17.17 y en las de baja presencia, del 12.05 por ciento.

También existen deficiencias en la cobertura de servicios médicos, que dependen principalmente de la Secretaría de Salud del gobierno del estado. Hay una alta frecuencia de enfermedades gastrointestinales y de las vías respiratorias; además, la desnutrición en la población infantil y adulta es muy grave. Existe un peligro permanente de dos epidemias: el cólera y el dengue. En la zona maya la medicina tradicional ocupa un lugar importante en la atención de la salud. En los últimos años se han construido dos clínicas para médicos tradicionales en Carrillo Puerto y Nuevo Can, que agrupan a 64 y 96 practicantes, respectivamente, de las especialidades siguientes: parteras, sobadores, yerbateros y "hueseros".

Los inmigrantes indígenas de la región de desarrollo turístico padecen asimismo altos índices de marginación. Un problema muy importante es el del acceso a la vivienda. Muchos de ellos se convierten en "paracaidistas" en la periferia de las zonas urbanas populares o habitan en cuartos en condiciones de hacinamiento. En ambos casos los servicios públicos son sumamente deficientes. Esta situación genera tensiones, especulación con el suelo urbano y delincuencia. En la zona urbana es muy difícil acceder a los servicios médicos y que los menores de edad asistan a la escuela.